Es de destacar especialmente la fecha tan prematura, por el carácter premonitorio de muchas de sus afirmaciones, cuyo acierto conocemos actualmente mirando en retrospectiva, pero que entonces aludían a hechos todavía por suceder. ("¿Quién es sabio?: el que vislumbra el porvenir") Los números entre paréntesis junto a cada cita aluden a la página de la edición española de "Unión Editorial", año 2010.
-Domovilu-.
Socialismo y Democracia: • Los marxistas se batían por el derecho de voto, por la libertad de prensa y por el derecho de reunión y de asociación mientras no eran el partido dominante. Allí donde llegaron al poder no hallaron nada más urgente que hacer, que eliminar esta libertad. (82) • Los primeros socialistas eran contrarios a la democracia. Los socialistas quieren hacer feliz al mundo entero y son intolerantes contra cualquiera que tenga una opinión distinta. Su forma de Estado preferida sería el absolutismo ilustrado, en el cual ellos sueñan secretamente ocupar el puesto de déspota ilustrado. (285) • Una Rusia democrática no sería bolchevique. (286)
Guerra y pacifismo: • [La guerra es] un acto destructor y nihilista; un mal que castiga a todos, vencedores y vencidos. El pacifismo liberal postula la paz porque considera inútil la guerra. (134) • No con las guerras y las victorias, sino sólo con el trabajo, puede un pueblo crear las condiciones para la prosperidad de sus conciudadanos. (136) • El pacifismo filantrópico quiere eliminar la guerra sin eliminar sus causas. (137) • El socialismo mundial, entendido como un imperio mundial de la esclavitud universal de los pueblos, aportaría seguramente la paz nacional. (143) • Quien desee la paz de los pueblos debe intentar poner fuertes límites al Estado y a su influencia. (144) • Reducir al mínimo el poder estatal, significaría atenuar de manera esencial los conflictos que surgen entre las distintas naciones que conviven en el mismo territorio. La única verdadera autonomía nacional es la libertad del individuo frente al Estado y a la sociedad. La "estatización integral" de la vida y de la economía lleva inevitablemente a la lucha entre los pueblos. (147)
Curiosa acotación sobre las paranoias conspirativas: • Es una obsesión de los estatalistas sospechar de las maniobras de los "interesados" en todo lo que no les guste. […] Esta mentalidad hace imposible comprender las realidades del mundo. (221)
Curiosa sentencia al estilo de Lord Acton: • El poder es malo en sí, al margen de quién lo ejerza. (305)
Socialismo sin rodeos: • Socialismo significa transferencia de los medios de producción, de la propiedad privada de los particulares a la propiedad de la sociedad. Todo lo demás es accesorio. Es absolutamente indiferente quién detenta el poder en una sociedad colectivizada: si un emperador hereditario, un César, o la comunidad popular democráticamente organizada. No constituye la esencia de la comunidad socialista el hecho de estar gobernada por consejos de obreros y soldados. (243) • En el plano económico, el socialismo llevará al estancamiento, cuando no a la verdadera decadencia de toda nuestra civilización, a la miseria y la indigencia para todos. (269) • El ideal socialista del marxismo es utopía, ya que en esencia presupone hombres que no están en condiciones de perseguir ningún interés particular contrapuesto al interés general. (272) • Es un ideal de gente ajena a la realidad económica. (273) • El socialismo no se dirige al frío intelecto, sino a confusos sentimientos, no opera con la lógica sino con el misticismo, no quiere brotar de la libre voluntad de la mayoría del pueblo, sino del terrorismo de algunos fanáticos desencadenados. (307)
Liberalismo y socialismo: • La diferencia entre liberalismo y socialismo no está en el fin, sino en los medios. (258) El mayor bienestar para el mayor número posible de personas, es el fin tanto del liberalismo como del socialismo. (261) • El liberalismo defiende su sistema económico porque considera no los intereses de los individuos, sino los de la colectividad. El fin de la política tiene que ser "la máxima felicidad para el mayor número de personas". (259) • Poner trabas a la libre actividad del individuo significaría perjudicar a todos. En la sociedad socialista, la diferencia entre ricos y pobres desaparecería, nadie poseería más que otro, pero cada individuo sería más pobre de lo que hoy son los más pobres, ya que el sistema comunista tiene efectos que frenan la producción y el progreso. (261) • La lucha contra las erróneas doctrinas socialistas no es interés particular de una sola clase sino de todos, ya que la reducción de la riqueza y del progreso provocada por el socialismo la sufren todos. (262) • Los liberales no esperan que un modo de producción distinto haga al mundo maduro para el liberalismo. (277)
La "plusvalía": • En la sociedad socialista no podría ser dividida entre los pobres, porque en semejante sociedad ni siquiera sería producida. (262)
Socialismo y religión: • El socialismo es un partido político-económico que pretende ser una dooctrina salvífica a la manera de las religiones. (289) • Una religión que no lleva a la vida trascendente es un absurdo. (292) • Pero ahora el socialismo ha triunfado. Millones de personas piden ansiosamente la salvación que esperaban; piden riqueza, felicidad. ¿Y ahora? […] El socialismo tiene una sola vía para salir de esta situación: tiene que intentar (olvidando el hecho de que ejerce el poder) seguir presentándose como una secta oprimida y perseguida a la que potencias hostiles impiden realizar la parte esencial de su programa, y de este modo descargar sobre otros la responsabilidad de que no se haya producido la feliz condición que había anunciado. (293) • El imperialismo socialista supera en extensión y en intensidad a cualquier imperialismo anterior. La propia necesidad interna inherente al mensaje salvífico socialista le impele a superar las fronteras en todas direcciones. (294)
Yo ya había observado en cantidades de ocasiones, que los defensores de ideologías misantrópicas son los primeros en movilizarse "por la paz" (les siguen los tontos útiles que no entienden que los están manipulando contra sus propios intereses). De ahí que parte del debate no me pillase deprevenida, sino lo contrario. Mi error de siempre había constituído en creer que ellos vivían en una contradicción ideológica profunda. Y aquí es donde entra la novedad. Gracias a los argumentos que exponen estos tíos aquí, por fin acabo de entender que no: el activismo pacifista es la expresión más cínica de la misantropía!
La conclusión más atinada del debate se resume así: La paz, entendida como ausencia de conflicto, solo puede ser impuesta mediante un despotismo feroz. Por eso los apologistas de las dictaduras gustan tando de llenarse la boca de "paz". La Vida por definición es permamente lucha y conflicto. Seamos lo suficientemente listos como para replicar con un NO rotundo, a los misántropos que tratan de tentarnos con la Paz de los Cementerios!!!
1) Si los límites del '67 son la solución al conflicto, ¿por qué tampoco había paz ANTES del '67?
2) Y si no la había antes, ¿por qué deberíamos creer que la habrá ahora?
3) Si todo lo que desean es un Estado independiente, ¿por qué no declararon su independencia en el '48?
4) ¿Y por qué jamás se opusieron a las respectivas ocupaciones jordana y egipcia?
Mapa de la Comandancia de Retaguardia: "tiempo disponible para refugiarse de un ataque misilístico desde que se escuche la alarma antiaérea, por regiones"
5) ¿Cómo quedaría el recién citado mapa, una vez de regreso en las fronteras del '67?
6) (Última y muy capciosa pregunta): ¿será que según el mapa anterior todavía tenemos DEMASIADO tiempo para ponernos a resguardo en caso de ataque, y eso es lo que quita el sueño a nuestros ajitofélicos consejeros?
Yo estoy del lado de la gente común y corriente a la que los dirigentes cínicos conducen de aquí para allá con tal de obtener ELLOS nuevas parcelas de poder, para a continuación oprimirnos más de lo que antes estábamos; y encima retirarnos el mínimo derecho a la queja: porque si criticas a los dirigentes "revolucionarios" resultas "contrarrevolucionaria", y ese es un crimen que en el Paraíso se paga con la muerte.
Yo estoy del lado de las personas anónimas que nunca ganan nada, ni con los sistemas nuevos ni con los viejos. Pero que sí pueden perderlo todo, empezando por la propia vida, con las vicisitudes de cada cambio de sistema.
Yo estoy, en fin, del lado de los que piensan que "cambio" y "progreso" no necesariamente son sinónimos... Y de los que han caído en la cuenta, con gran cosnternación, de que las mayores y más cruentas masacres se han perpetrado siempre invocando los más sublimes ideales. Y de los que desconfían de todo aquel que se declara demasiado predispuesto a morir por su ideal, porque históricamente, esa disposición suele traducirse en facilidad para matar y sacrificar A LOS DEMÁS.
De ese lado estoy yo.
-Domovilu-.
(Este Post y el anterior fueron respuestas a una amiga "revolucionaria" con la que estaba debatiendo en FB)
ANTES de hacerse con el poder, Robespierre era un acérrimo detractor de.......... la pena de muerte. Pero puesto a guillotinar, con quienes más se ensañó fue........ con sus propios amigos (!).
Moraleja (una de tantas):
En este mundo hay que cuidarse especialmente de los idealistas, porque son los primeros en correr alegremente a utilizarnos como carne de cañón. Y lo peor es que, fuera de su fanatismo ciego, no reconocen lealtades!!!
En el Trono del mundo se sienta la máxima personificación de la Mentira: comete sus abusos en el secreto de la oscuridad, de cara al público imparte sermones sobre ética y moral. El cerdo se ha echado satisfecho sobre su lecho de inmundicia, extiende sus pezuñas enseñándolas con orgullo y dice: "Ved, ¡soy puro!"
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(Resumen y adaptación de una homilía del Midrash Rabá)
El jueves pasado, mi marido volvió muy impresionado de una conferencia, y trajo un libro. No más verlo (tenía un enorme 2012 por título) hice una mueca. Mi mario empezó a contarme con gran emoción la cantidad de cosas que, según el disertante, se cuecen para el 2012. Hice otra mueca, pero no le repliqué (tengo mucha paciencia para esas cosas: sé esperar). Tampoco me molesté en abrir el libro. Quedó dónde y como lo dejó él, a la espera de que lo quitemos de allí cuando necesitemos el espacio que está ocupando. No pienso leerlo. No todavía. Mi intención es guardarlo hasta el 2013. ENTONCES SÍ, abrirlo, leer la cantidad de sandeces que presumiblemente predicen sus páginas y contrastarlas con lo que de hecho haya pasado.
¿Se curará la humanidad alguna vez del armagedonismo findemundista? ¿Cuántas fechas vaticinadas del fin del mundo no hemos dejado atrás? ¿Cuántas más deberemos escuchar hasta que nos hartemos, y nos dediquemos a otros asuntos más constructivos?
Bueno... esta es una idea molesta que me viene rondando la cabeza cual insistente moscardón desde hace tiempo. Pasa que tanto ver despotricar contra los grandes conglomerados urbanos por doquier (de parte de personas que, curiosamente, suelen pecar de lo mismo que critican: hacinarse en hediondas metrópolis), al final tuve que plantearme el tema y empezar a rumiarlo, dándole vueltas para aquí y para allá, empezando por la pregunta que nadie me quiso responder todavía: si tanto nos disgustan, ¿por qué escogemos vivir en ciudades? ¡Nadie nos obliga a ello!
La respuesta que todos han esquivado siempre es que, por supuesto, se trata de un tema de comodidad y economía. Viviendo en la ciudad nos aseguramos la inmediata disposición de cantidades de servicios indispensables (en SV tengo un docu de alguien que casi se muere en el camino, por vivir a 4 horas del hospital más cercano), además de ahorrar tiempo y combustible en viajar de ida y vuelta al trabajo. Cuanto más en la periferia vivamos, más tiempo y combustible gastaremos en viajar (regla general que no siempre se cumple: yo vivo en la periferia, pero encontré ocupación cerca de casa, y suelo ir y volver del trabajo a pie).
Tras mucho cavilar en el asunto, acabé llegando a la insólita conclusión de que, pese a todos sus defectos (polución, ruido, etc), nuestras grandes urbes son el mal menor. En otras palabras... ¡Son ecológicas! Pensadlo un segundo: la otra opción sería irnos a vivir a la selva (como predican algunos románticos que, no obstante, siguen viviendo en la ciudad). Pero si los miles de millones de seres humanos que hoy por hoy estamos urbanizados, abandonáramos masivamente nuestras ciudades en favor de la selva... ¡Adiós selva! Entonces sí que no quedaría ni un solo rinconcito de naturaleza virgen por ninguna parte.
Una tercera opción, claro, sería encontrar el modo de reducir drásticamente la población mundial... a algo así como el 0,01% de lo que es ahora. Entonces podríamos irnos felices y contentos a la selva, sin que la naturaleza sufra demasiado por ello. El mejor método que conozco para reducir la población mundial de esa manera, es desencadenando una hecatombe nuclear. Y al primero que me diga que las hecatombes nucleares son ecológicas, le pego!
Así que por mi parte, sigo prefiriendo las ciudades.
“¿Quién sois, señor?”, preguntó Frodo a Tom Bombadil. Y aquel, de habitual alegre y travieso, de súbito se puso serio para, en lugar de responder, devolverle la propia pregunta como un boomerang: “Dime, ¿quién eres tú, solo, tú mismo y sin nombre?”
¿Yo misma Y SIN NOMBRE???
Pues soy una mujer común y corriente a la que apasionan...
1) El estudio.
2) La música.
3) ¡Los fractales!
Entre muchas otras cosas, claro.
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