Respuestas “creyentes” a preguntas “heréticas” (preguntar es lícito)
¡Hola, Naná!
Me replicaste que si tengo fe, no debo preguntar.
Me parece que, en cierto modo, te debo una disculpa: mis preguntas “heréticas” te deben haber dejado pasmada, porque ya te había dicho una vez que soy profundamente religiosa, y aquí parecí contradecirme de un modo casi brutal.
Sucede que, en nuestra opinión, TENER FE NO TE EXIME DE INDAGAR, de afrontar un desafío intelectual y superarlo (menos aún, te lo prohíbe). La “fe ciega” NO ES FE, sino estupidez: “El tonto se cree cualquier cosa”, sentencian nuestros Sabios. En cambio, nuestra obligación es indagar, buscar las preguntas sabiendo que SI EXISTE UNA PREGUNTA, entonces por ley EXISTE SU RESPUESTA (lo más seguro que haya más de una respuesta posible y válida), porque para el caso, una pregunta bien formulada constituye la mitad de la respuesta.
“Has de saber qué replicar al herético”, sentencian nuestros Sabios. O sea: debes saber responder a esas inquietudes y contradicciones aparentes también, porque cada uno de nosotros porta su propio “herético” interior… que no es más que nuestra sana curiosidad humana, nuestra noble y natural sed de conocimientos; sin las cuales, el ser humano no habría progresado jamás.
Las preguntas que formulé tienen respuesta. Incluso más de una. No son las preguntas lo que debe amedrentarnos, sino más bien, la prohibición de preguntar…




