Tres Pájaros y un Pájaro
En el reino de las aves había un gorrión que no tenía alas.
Vino un águila, altruista pero soberbia, lo invitó a subir sobre su lomo, y le dijo: -Así podrás volar, ¡pero siempre dependerás de mi caridad!
Vino una paloma, altruista pero tonta, se arrancó sus alas y se las entregó. Pero el gorrión le dijo: -¿¿Qué has hecho??? Esas eran TUS alas; no las mías. Ahora, ¡ni tú ni yo podremos volar!
Vino otro gorrión, altruista y sabio, y le dijo: -Pero si tú ¡TIENES alas! ¿No las ves allí, atrofiadas, a tus costados? Ven, yo te ayudaré a ejercitarlas hasta que se desarrollen y fortalezcan. ¡Entonces volarás!
Así ocurre también en el mundo de las personas. Hay tres clases de personas altruistas:
Una, más soberbia que altruista, no donará un céntimo sin previamente humillar a su beneficiado (léase "víctima") hasta el polvo... o más bajo aún de ser posible. ¡Que nunca necesites una dádiva ni un ínfimo favor de alguien así! Los calores del infierno podrán parecerte agradablemente templados en comparación al bochorno y la vergüenza a que te someterá semejante benefactor. Y de aquella desdichada ocasión en que necesitaste de su merced, ¡no te permitirá olvidarte en tu miserable existencia!
Otra, es lo que la gente llama idealistas: cándidos soñadores que se inmolan en el altar de excelsos ideales, ¿para qué?: para que al final nada cambie; para que incluso a pesar de su sacrificio, las cosas continúen igual (cuando no peor). A ellos se refiere Porchia: Los que dieron sus alas están tristes... de no verlas volar.
Y la tercera... Oh, ¡la tercera! Ellos no dan limosnas, ¡nunca! Ellos extienden una mano al caído, lo ayudan a pararse sobre sus propios pies, le dan una palmadita en la espalda y le dicen con una sonrisa tímida: -Vamos, hermano, acompáñame unos pasos... ¡disfruto tanto de tu compañía!







Lamat dijo
Preciosa y cierta historia.
Tus fractales siguen siendo espectaculares.
Dios te bendice y yo tambien.
Namaste
12 Mayo 2008 | 12:11 AM