De mesianismos y redenciones
En mi sueño yo formo parte de un comando de asesinos. Nuestra misión es exterminar una población. Completa. Son muy peligrosos. Si los dejas vivos, ellos transmitirán el mal que portan al resto, incluido yo. Así que es o ellos o nosotros. Vamos de uniforme. Y registramos cada edificio, cada piso, cada puerta. Aquí es un anciano que llora antes de que le dispare a la cabeza. Allí es un joven fuerte que se resiste con toda su alma a ser estrangulado. Allá es un perro que, tocado por el mal, tan pronto salta rabioso como se te abraza, erguido sobre dos patas, y te lame el rostro. Aquí es un joven japonés, ágil como un atleta, que trata de huir en un ciclomotor de color blanco, y es alcanzado por mi bala en plena carrera...
Tengo que depurar el mundo del mal. Y para ello, extermino a sus portadores. Soy un asesino, pero encarno el bien. Y, mientras me empleo a fondo, sólo una sensación me invade: el asombro ante la extraordinaria resistencia de la vida que elude con correosa voluntad de perdurar los intentos de aniquilarla. El joven se resiste con furia al estrangulamiento; el japonés huye veloz como un corzo y sólo un prodigio de puntería lo acaba; el perro sano/insano ha de ser cogido en pleno salto y disparado en la cabeza; el anciano suplica, y casi me conmueve... pero no.
La vida, la mala vida es vida tambien. Los representantes de las fuerzas del bien nos tenemos que hacer una gran violencia a nosotros mismos, antes de poder hacérsela a los demás...
Os reservo los comentarios. Por mi parte, yo ya he aportado los míos en su momento, en el Post original (seguid el enlace del subtítulo).








almadeguerrero dijo
Los dioses inventaron la guerra y con ella, eligieron quiénes habrían de vivir y quiénes no.
Sólo seguimos sus indicaciones. Eso sí, ya luego nos fuimos de "loco" y matamos por diversión...
Como dioses, vamos...
13 Julio 2008 | 02:33 PM