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Terra
La Coctelera

OTRA OPINIÓN:

¿Y si fuera cierto? ¿Y si REALMENTE fuera cierto? (Piénsalo...)

22 Julio 2008

La Conquista de Beta - Introducción

Nosotros estamos hacia el final de uno de los largos brazos en espiral de una galaxia a la que, por caprichos de la subjetiva apariencia con que se presenta ante nuestros ojos por las noches, llamamos Vía Láctea. Me gustaría saber cómo la veríamos de estar ubicados cerca de su núcleo. Supongo que entonces no nos parecería una 'vía' (sino un enorme manto que envuelve nuestro firmamento por completo), y a simple vista seríamos capaces de ver el doble de estrellas (o más), y brillando con muchísima mayor intensidad. ¡Oh!, nuestras noches (con o sin Luna) serían mucho más luminosas y claras. Aún si tuviéramos iluminación artificial en nuestras ciudades (o la sucia atmósfera contaminada).
Es triste salir a la noche en una ciudad, y no distinguir sino diez o quince pálidas estrellas...

Bien, yo también nací en una ciudad. Pero tuve la fortuna de poseer una madre inquieta, que nos llevó de aquí para allá en cada oportunidad posible. Sé lo que es un Delta, porque lo navegué en 'lancha-colectivo' y en Catamarán. Sé lo que es una Central Hidroeléctrica, porque las visité más de una vez, por dentro y por fuera. Conozco el Océano hasta el hastío. Me hice amiga de las Sierras y sus manantiales... Así fue como, un mes antes de cumplir mis once años, estábamos veraneando en Chapadmalal (nombre Mapuche de un complejo hotelero situado entre Mar del Plata y Pinamar, que no viene al caso traducir... ¡No sonaría elegante!).

La noche había caído haría unas tres o cuatro horas. Mucha gente dormiría. Nosotros (mis hermanos y yo) estábamos en las hamacas, en la vacía explanada próxima a nuestro hotel. En torno a nosotros imperaba la más absoluta oscuridad; pues ese edificio estaba alejado y otros edificios no habían (el mentado complejo hotelero ocupa muchas hectáreas, y hay una distancia considerable entre un hotel y el siguiente). Sino solo el terreno abierto, enmarcado por lejanas arboledas. Hamacándome estaba cuando, sin mediar un motivo específico, alcé mi mirada al cielo. ¡Entonces la vi! La Vía Láctea allá, impresionante, majestuosa, atravesando el firmamento de un extremo al otro, como un reguero de polvo de diamantes. A mi me parecieron diminutos ojitos titilantes. Desde entonces, siempre que se me presentó la oportunidad de salir a un campo abierto y oscuro por la noche, he buscado recuperar esa visión.

Pero volvamos a nuestra ubicación: el extremo alejado de un brazo espiral de nuestra galaxia. Si lo siguiéramos internándonos por él, iríamos topando estrellas con bastante regularidad: unos cuantos Años-Luz para allá, una estrella. Otra ristra de Años-Luz más adelante, otra estrella. Y así... No nos aburriríamos. En cambio, si saliéramos hacia el espacio realmente exterior (hacia afuera de la Vía Láctea), no sólo nos aburriríamos en grande. Lo más probable es que nos perderíamos en esas distancias siderales, antes de llegar a ningún lado.

De modo que, mientras el autoritario señor Einstein siga rigiendo el comportamiento de la luz, y estableciendo por ley que su velocidad es insuperable, cada vez que deseemos emprender un viaje interestelar deberemos armarnos de paciencia. Viajaremos durante años antes de tocar puerto. Y además, sólo podremos hacerlo hacia adentro; introduciéndonos por el brazo espiral en cuyo extremo estamos asentados, hacia el interior de eso que ni es una senda, ni está hecho de leche.

¡Oh, bueno! ¿Pero quién y cuándo emprendería ese viaje? Por cierto, no nosotros los que respiramos hoy, apenas iniciado el Siglo XXI. Nuestra tan cacareada tecnología es, de momento y mal que nos pese, muy rudimentaria. Por lo menos para acariciar semejantes sueños. Incluso si el autoritario señor Einstein fuera derrocado, y alguien demostrara en teoría que se puede superar la velocidad de la luz... En la práctica, ¿quién y cómo lo haría? Pues al día de la fecha, nuestra tecnología sigue siendo tosca y anticuada, primitiva y rudimentaria.

¡Ah!, pero a no preocuparse. Mientras dos tercios de la Humanidad sigan padeciendo el flagelo del hambre, para que menos de un tercio del tercio restante pueda seguir despilfarrando los recursos, la tecnología seguirá avanzando. Y una vez agotados los recursos y aniquilados los ecosistemas terrestres, ese tercio del tercio podrá subirse a sus naves, y emprender su huida hacia el interior de la galaxia.

Sospecho que ese objetivo ya está siendo perseguido; y por eso los proyectos espaciales se suceden a pesar de las astronómicas inversiones requeridas, y de los no menos costosos tropezones (léase Challenger, Columbia, y también costosas naves y satélites enviados al espacio por Europa que, debido a fallos técnicos desconocidos, al final nunca transmitieron nada) aquí o acullá. Entiéndase: quienes se han embarcado en ella saben que la aventura espacial, que hoy parece un lujo, es una necesidad impostergable. Ahora que hay tiempo se debe desarrollar la tecnología. Porque cuando sea críticamente necesaria, ¡ya no habrá tiempo! Ni habrá, me temo, espacio para todos...

Así se repetirá la historia de la gran injusticia humana. Los causantes de la contaminación, los sembradores de conflictos, los opresores, etc., etc., se salvarán. Sus víctimas inocentes quedarán atadas a un planeta radioactivo y consumido, padecerán (además del hambre y la sed) mutaciones monstruosas, y demás secuelas de la radiación y la contaminación del aire, la tierra y el agua. Ellas (¡centenares de millones de personas!) quedarán condenadas a pagar los platos que otros rompieron...

Resumiendo y no como en las películas, 'ganarían' los malos. O, al mejor decir de los evolucionistas, los más evolucionados: la élite planetaria. Una élite que no se caracterizará precisamente por la solidaridad, o la misericordia, ni el amor (aunque es de suponer que, amén de una mayoría de ateos consumados, habrá gran proporción de presuntos cristianos entre ellos), ni por ninguna de esas virtudes que llamamos (¿sin razón?) cualidades humanas. Serán tiburones: individuos ambiciosos, mezquinos, corruptos, autoritarios, arrogantes, prepotentes, inescrupulosos, egoístas; e incluso entre sí mismos les costará entenderse y convivir. Los habrá, además, de diversas nacionalidades (con determinadas predominancias obvias); y portarán consigo el legado de sus idiotas prejuicios raciales y rencillas internacionales.

De modo que a pocos años de haber iniciado viaje, y si este continúa todavía (quiero decir, si no arman una 'Cuarta Guerra Mundial' en su nave), la situación en el interior de esa enorme ciudad a la deriva será catastróficamente crítica. Habrá que buscar con urgencia, y ya sin tantas pretensiones (es de esperar que en un principio; hallando otros mundos, los desecharán por ausencia de 'condiciones óptimas'), un planeta en el que anclar...


(CONTINUARÁ...)

Tags: cuentos

servido por domovilu 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

1971

1971 dijo

me relaja leerte. besos

22 Julio 2008 | 11:12 PM

domovilu

domovilu dijo

Bueno: ahora, como ves, te estoy invitando a un viaje espacial... ya veremos a dónde nos conduce esto.
;-)

22 Julio 2008 | 11:19 PM

politica-y-opinion

politica-y-opinion dijo

Un principio que te deja volar la imaginación...

...para caer en algo real.

23 Julio 2008 | 12:27 AM

1971

1971 dijo

ojala me llevaras a una paz interior duradera.

23 Julio 2008 | 09:15 AM

domovilu

domovilu dijo

Ay Miguel-Política!
Si adolezco de un defecto gravísimo es que no se soñar... si despegar los pies de la Tierra. Sorry, pero por ese lado parece que no tengo remedio.
;-)

23 Julio 2008 | 09:50 AM

domovilu

domovilu dijo

Hola Manuel Galicia!

Hoy despertaste con pocas ganas de trabajar, parece.
Hombre: la paz interior es una de las cosas más escurridizas que existen... como su hermana gemela, la felicidad. Cuanto más corres detrás de ella, más parece alejarse. Son un poco malitas las dos.

Pero así o asó, una cosa es casi segura: nadie ajeno a tí te las puede servir en bandeja. Si quieres paz interior, o felicidad auténtica, deberás construirla tú mismo, con esfuerzo y tesón... y alguna pequeña ayudita llegada desde afuera, tal vez. Pero la labor principal siempre seguirá corriendo por tu cuenta!

Anda hombre: arremángate y empieza, que esforzarse siempre vale la pena!
Saluditos mañaneros.
:-)

23 Julio 2008 | 09:55 AM

1971

1971 dijo

pagas el cafe? es que no llevo nada suelto.

23 Julio 2008 | 09:56 AM

domovilu

domovilu dijo

No llevas nada suelto?
O sea que hoy vas muy ajustado...
Jí, jí, jí, jí...
Ya quisiera verte yo, como te sienta ese look.
;-)

23 Julio 2008 | 09:58 AM

chavela

chavela dijo

La historia se plantea interesante, a ver a donde nos lleva...
Un abrazo
PD: Recibí los enlaces y ya me he puesto manos a la obra, he conseguido algunos bonitos, me gusta el Tierazon... ya veremos por donde salgo... cuando consiga avences te los paso que les eches un vistazo

23 Julio 2008 | 12:39 PM

Juan

Juan dijo

Saludos:
Perdona que no te haya respondido antes, pero visito últimamente El Libro de Arena. Te agradezco tu invitación, que por supuesto he aceptado.
Un abrazote,

23 Julio 2008 | 12:54 PM

desde-mi-cueva

desde-mi-cueva dijo

Domo:

Planteas un futuro demasiado pesimista, pero es realista. Muchos quisiéramos que la mentalidad del hombre de ser lobo para el hombre desapareciera. pero también pensamos que la élite dominate es muy dificil que cambie.

Un abrazo planetario.

23 Julio 2008 | 04:06 PM

domovilu

domovilu dijo

Hola Desde-mi-cueva!

Mi planteo de fondo es: ¿y quiénes son realmente los "evolucionados"? ¿Los pocos "moralistas" ya en claras vías de extinción, o esas élites de inescrupulosos que nos dominan?
O en menos palabras: ¿a dónde nos estará conduciendo nuestra cacareada "evolución"?

No es que quiera er pesimista por mero deporte, pero lo cierto es que las cosas pintan MUY FEO!
:-(

23 Julio 2008 | 04:24 PM

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“¿Quién sois, señor?”, preguntó Frodo a Tom Bombadil. Y aquel, de habitual alegre y travieso, de súbito se puso serio para, en lugar de responder, devolverle la propia pregunta como un boomerang: “Dime, ¿quién eres tú, solo, tú mismo y sin nombre?” ¿Yo misma Y SIN NOMBRE??? Pues soy una mujer común y corriente a la que apasionan... 1) El estudio. 2) La música. 3) ¡Los fractales! Entre muchas otras cosas, claro.
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